Dolor de tripa. Llámame freaky pero no puedo evitar ver Dirty Dancing cada vez que la echan aunque haya perdido la cuenta de las tardes que me he pasado tirada en el sofá pensando si de verdad todo se puede ver de otra manera. Sé que estoy miope pero yo lo veo todo igual, a lo mejor es un buen momento para denunciar al de la óptica o quizá puede que por mucho mensaje que lleve una película, sólo es eso, una pelicula; y por mucho que intentes hacer algo o ser de una manera, la vida no es una pelicula y no tiene porqué tener final feliz. Yo prefiero vivir en mi particular vida dramática esperando a que aparezca Antonio Banderas en un caballo negro, como en el anuncio, así es todo más fácil.
En esta época de crisis parece que soñar es lo único que no cuesta asique ¿por qué no hacerlo? yo seguiré viendo Dirty Dancing sin pensar que en realidad el protagonista esta muerto, al igual que seguiré llorando al ver Titanic, olvidándome de que en realidad Di Caprio está de fiesta en Ibiza. Y esque, los sueños es lo único que nos permite evadirnos de la cruda realidad, quien no lo haga allá él, yo por lo menos seguiré soñando con el final feliz.

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