"Esta en el patio" me dice mi hermano.Me asomo y viene. Ronronea entre mis piernas. Se deja coger. Es hembra. No le gusta mi perro. Es tranquila, cariñosa, juguetona; con ganas de mimos. Espero fuera a mi madre con ella en brazos pensando que a lo mejor está abandonada, no tiene dueños, se ha perdido ¿me la podré quedar?. No ha hecho muy buena amistad con mi perro, es más, casi se la come pero ya le buscaré una solución. En medio de mis pensamientos oigo la voz de mi madre. Ya ha venido. Es del vecino, me dice, dicen que como es muy buena la dejan salir porque siempre vuelve, yo no lo comparto podrían atropellarla o llevársela.
"¿Es muy bonita verdad? " digo yo sin hacer caso a mi madre.Atigrada. La acaricio por última vez y la suelto. Adiós preciosa. Me doy la vuelta y entro a mi casa. Un perro muy celoso me espera moviendo el rabo y reclamando su dosis de caricias.
Tengo que ser consciente de que por mucho que me gusten un perro, un conejo y un gato en una casa serían multitud, y eso sin contar a mi hermano.
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